El patrimonio de Castilla y León

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domingo, 10 de diciembre de 2006

Crónica de la desolación

EL SUELO DE LA IGLESIA MOZÁRABE DE SAN MIGUEL DE ESCALADA SE HUNDE PROVOCANDO EL DESPLOME DE UNA DE SUS ARAS
Rafael González Rodríguez

El templo prerrománico de San Miguel de Escalada es, sin duda, uno de los principales exponentes del llamado arte mozárabe, denominado últimamente con mayor propiedad como “arte de la repoblación” o “arquitectura de frontera”. Fundado a principios del siglo X por monjes proveniente de Al-Andalus, se levantó sobre una instalación anterior con ocupación tardorromana y visigoda como evidencian las excavaciones arqueológicas realizadas en su subsuelo. Desde que en 1919 Gómez Moreno hiciera un estudio pormenorizado de su arquitectura en su “Iglesias mozárabes”, este edifico ha atraído la atención de muchos especialistas y últimamente ha sido objeto de una extensa monografía correspondiente a una tesis doctoral.
Hacia el año 913 el abad Alfonso, a la cabeza de una comunidad de monjes cordobeses, levantó o restauró un monasterio dedicado al arcángel San Miguel que fue consagrado por el obispo astorgano Genadio, según rezaba un epígrafe desaparecido. La iglesia de ese monasterio sufrió todo tipo de reformas posteriores, destacando entre ellas las intervenciones realizadas en época románica, que dieron como resultado más tangible la imponente torre de tres cuerpos que sobresale en su alzado y la llamada capilla de San Fructuoso.
Tiene una planta basilical con tres naves, las laterales más estrechas y bajas que la central, separadas por columnas de tradición clásica que soportan arcos de herradura. Un original iconostasis constituido por una arquería triple, apeada sobre un par columnas, da paso un crucero que no sobresale en planta. La cabecera del templo es tripartita, recta hacia el exterior, pero con tres capillas de planta ultrasemicircular en el interior. Sin duda uno de los elementos más destacados del conjunto es el bellísimo pórtico adosado a la nave sur, de doce arcos de herradura, enmarcados por un alfiz corrido. Va cerrado el pórtico a su izquierda, por muro de sillería, con hermosa ventana geminada.
Ya entrados con holgura en el siglo XXI sorprende que una de las principales joyas del arte prerrománico europeo carezca todavía de fluido eléctrico, hecho inexplicable y que produciría sonrojo incluso a administraciones de países llamados “tercermundistas”. Pero lo más lamentable son las noticias relativas a su deterioro que con demasiada frecuencia salpican la prensa provincial y regional, así como las críticas que desde diversas instancias se hacen a unas obras de rehabilitación que, además de retrasadas y paralizadas en varias ocasiones, ofrecen no pocas dudas sobre su ortodoxia. Según se relata en una noticia publicada recientemente en el Diario de León “los testigos que los servicios técnicos de la Junta han colocado en diferentes lugares del templo yacen en el suelo, los sillares y muros del exterior del edificio tienen agujeros por los que se cuela el agua, las excavaciones realizadas en la parte posterior de la iglesia están inundadas, la columna de la ventana geminada está rajada e inclinada, con lo que podría destruirse en cualquier momento, el suelo y las vitrinas del museo están plagadas de chinches y moscas muertas”. A todo esto hay que unir el hecho de que las obras destruyeron, según denunció en su día la junta vecinal, el 50% del yacimiento arqueológico.
El último episodio sangrante conocido en estos días ha sido el desplome de una de sus aras prerrománicas, concretamente la correspondiente a la capilla sur. Las fotografías que ofrecía la edición del sábado 12 de diciembre del periódico anteriormente citado producen una mezcla de incredulidad e indignación. Las últimas lluvias han afectado al solado de toda la parte derecha del edificio, hundiéndose en el mencionado ábside y provocando la caída de una de sus tres aras. No estamos, ni mucho menos, ante un bien patrimonial menor. Se trata de un elemento de notabilísimo valor artístico, testimonial y epigráfico, pues una leyenda inscrita hace alusión a la deposición de reliquias de San Millán presbítero, de San Bartolomé apóstol, de San Esteban diácono y de San Martín obispo
La iglesia-monasterio de San Miguel de Escalada, perteneciente al municipio leonés de Gradefes, fue declarado monumento nacional el 28 de febrero de 1886, y está catalogado por tanto como Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León.

Fotos: Interior de San Miguel de Escalada. Ara desplomada (Diario de León).

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