El patrimonio de Castilla y León

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miércoles, 15 de julio de 2009

Santa María de Alaejos

EL MINARETE SE DESMORONA
Un informe técnico de Patrimonio advierte de la necesidad de acometer obras de «urgencia» en la torre de la iglesia de Santa María debido a su deficiente conservación


J. Sanz

«Hay que acometer obras de consolidación y reparación en las cornisas y en la cúpula»
«Puede ocurrir una desgracia porque su estado es lamentable», advierte el alcalde

La imponente torre de la iglesia de Santa María de Alaejos, que domina la estepa castellana gracias a sus 64 metros de altura desde la segunda mitad del siglo XVI, se desmorona. Un rayo fulminó hace veinte años buena parte del minarete que cierra la cúpula y, desde entonces, la estructura no ha recibido el trato que merece un monumento que cuenta con la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) desde el 3 de junio de 1931.
El alcalde, Carlos Mangas (PSOE), lanzó un SOS a finales de junio a la Dirección General de Patrimonio después de que las caídas de cascotes desde lo alto de la torre se convirtieran en algo habitual. «Su estado es lamentable y esa semana -entre los días 22 y 26 del mes pasado- estuvo a punto de ocurrir una desgracia al caer unos ladrillo a los pies de un vecino que acudía al centro de salud», relata.
El desmoronamiento de la atalaya, que se viene sucediendo desde la caída del rayo, continuó en los días posteriores y el regidor decidió acordonar el entorno del templo para «evitar una desgracia» al tratarse de «una zona de paso» hacia el consultorio y hacia la propia iglesia, la única en la que se ofician misas desde hace semanas al encontrarse en obras el interior de su homóloga de San Pedro -cuenta con un presupuesto de 1.152.325 euros-, cuya torre alcanza en su caso los 75 metros.

Riesgo para los peatones
La voz de alarma lanzado por el alcalde llevó a un arquitecto de la Sección de Patrimonio de la Junta a visitar el templo de Santa María el 26 de junio. Su informe, emitido el pasado jueves (9 de julio), se limita a constatar la evidencia: «Se entiende necesario establecer medidas de seguridad adecuadas que eviten daños a las personas que transitan por la calle así como acometer con carácter urgente obras de consolidación y reparación de cornisas, impostas, voladas y cúpula», recoge literalmente.
El escueto documento -apenas ocupa una cara de un folio- refleja la existencia de «graves erosiones en las cornisas y en la cúpula» y constata «los desprendimiento de ladrillos dispersos por la plaza y las escaleras que facilitan el acceso desde la calle de la Iglesia».
Pero los problemas no se limitan a la cara visible de la torre sino que el interior del templo -del que nada se dice en el informe- también cuenta con un muro apuntalado y situado junto a la entrada principal. La pared fue reparada a principios del 2001 después de que se vinieran abajo 35 metros cuadrados del muro y así sigue desde aquel día. Sorprende que poco después del siniestro, la entonces directora general de Patrimonio, Begoña Hernández -este periódico intentó ayer sin éxito hablan con su sustituto-, prometiera acometer unas «obras de urgencia». Aquellos trabajos se limitaron a levantar el muro caído.

Daños en el artesonado
La misma urgencia, multiplicada por ocho años de incremento del deterioro, precisa ahora la iglesia de Santa María. «Las obras urgen tanto por fuera, porque el cupulín corre riesgo de desprenderse, como por dentro», lamenta el regidor, quien añade a la lista de desperfectos los daños del artesonado de madera. Vecinos del municipio, como Adolfo Araujo, ya advirtieron hace cinco años en un escrito remitido a este diario sobre la caída de algunas pequeñas esculturas de la citada cúpula.

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