El patrimonio de Castilla y León

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miércoles, 2 de diciembre de 2009

Expolio de arte rupestre en León (1)

EXPOLIAN LA CUEVA RUPESTRE DE LIBRÁN
Varias pinturas de unos 5.000 años de antigüedad han sido arrancadas de la roca a golpe de escoplo

Marco Romero/Librán
Diario de León
Parte del conjunto pictórico rupestre del Buracón de los Mouros, en la población berciana de Librán, ha sido expoliado a golpe de escoplo, según ha podido comprobar este periódico durante el ascenso a la cueva milenaria que preside la imponente garganta del río Primout, un abrigo natural extraordinariamente abrupto al que sólo se ha podido acceder con un gran conocimiento del bosque y con medios capaces de arrancar de la roca cuarcítica una pieza de unos 50-60 centímetros de anchura por diez de espesor en la que estaban representados un soliforme -"los símbolos astronómicos no son habituales en la iconografía ancestral, de ahí su valor-" y un antropomorfo (figura humana) que, culturalmente, podrían estar enmarcados en la Edad de Bronce, con una antigüedad superior a los 4.000 años.
La cueva no tiene ningún tipo de protección, como el resto de yacimientos de arte esquemático de la provincia, por lo que el saqueo resulta enormemente fácil. Ni el Museo de León -"en el caso de que ésta u otra pieza de la época hubieran sido interceptadas y entregadas por la Guardia Civil-" ni el Servicio Territorial de Cultura de la Junta en León tenían constancia del expolio. El responsable de este departamento, Jesús Álvarez Courel, anunció que, de constatarse los hechos por parte de sus técnicos, informará a la Dirección General de Patrimonio para que actúe de la manera que corresponda, al tiempo que abrirá un expediente propio.
El arqueólogo Felipe San Román catalogó en el 2004, una a una, todas las representaciones rupestres que existen en los cuatro abrigos de la garganta del río Primout, trabajo que presentó en el Congreso de Arte Rupestre Esquemático Comarca de Los Vélez. La pieza robada lleva representado un soliforme o esteliforme de vacío central y tendencia ovalada con 18 trazos que representan los rayos, todos ellos de diferente longitud y grosor, pero con una tendencia general de igualdad, «lo que proporciona a la figura bastante uniformidad». Junto a esta pintura, había un antropomorfo que en su zona izquierda había perdido parte del brazo por la caída de la roca. En el lado derecho conservaba el brazo y la pierna en asa, y mostraba la cabeza y el pene marcados siguiendo el eje vertical de la figura.
Puede que éstas no sean las únicas figuras expoliadas. La roca aparece sesgada en muchos tramos de pared y, a la vista de alguien inexperto, no se pueden encontrar todas las representaciones inventariadas por el arqueólogo Felipe San Román, un total de 32 antropomorfos, zoomorfos (animales), cuadrúpedos bien definidos, ramiformes y pectiniformes (forma de peine). «El agua no erosiona la piedra, sino que la cubre de hongos. No hay disolución, prueba de ello es que también se conservan las que están protegidas del clima», explicó el profesor José Luis Avello, del departamento de Patrimonio Histórico, Artístico y de la Cultura de la Universidad de León. Las pinturas mejor conservadas se encuentran en la boca de la cueva, casi en el exterior, donde se pueden observar varios antropomorfos con el miembro viril muy marcado y figuras ramiformes. Al no existir yacimientos arqueológicos adscritos a estas pinturas, hay que admitir su cronología como una realidad muy compleja, con unos límites cronológicos amplios, por lo que son representaciones que podrían pervivir en diferentes contextos culturales.
«El que no existan yacimientos de hábitat podría suponer que este tipo de cuevas eran utilizadas como lugares de culto», indicó San Román, una hipótesis que se sostiene desde el momento que es muy raro encontrar iconografía astronómica en estos abrigos, que incluso podrían compartir diferentes grupos humanos.

El catálogo de arte rupestre sólo incluye seis yacimientos

El Catálogo de Arte Rupestre Esquemático de la Provincia de León sólo incluía, hasta el inventario de las cuevas de Librán y San Pedro Mayo, un yacimiento estudiado, que es el de Peña Piñera, en Sésamo, municipio de Vega de Espinareda. Todas las representaciones encontradas en esta zona —la única con arte ancestral estudiada en el ámbito de la arqueología— guardan grandes similitudes, aunque la inexistencia de yacimientos asociados impide conocer el uso que se daba a estos abrigos, aunque la hipótesis más probable es que se tratase de lugares de culto o reunión. Elías Gago Rabanal y Julián Sanz documentaron en los años 80 lo que creyeron que eran evidencias rupestres. Se trataba de los grabados de Villasabariego, Villacontilde, Valle de Mansilla, que posteriormente se dataron en la época altomedieval. Pero las primeras representaciones de esta etapa fueron catalogadas en los años 70 por los arqueólogos José Avelino Gutiérrez, de la Universidad de Oviedo, y José Luis Avello, de la Universidad de León. Fueron las pinturas esquemáticas de Sésamo. A ese hallazgo le sucedieron otros como los de Librán, San Pedro Mallo y Catrocontrigo.

La Diputación promocionará las rutas del arte milenario

La Diputación Provincial de León pretende poner en valor algunos de los yacimientos rupestres mejor conservados de León, caso de Librán y Castrocontrigo. La institución ha encargado un modesto proyecto editorial de promoción turística para difundir las singulares representaciones rupestres concentradas, principalmente, en el área del Bierzo.
La promoción de las cuevas pasa por identificar las rutas de acceso hasta los abrigos, la mayor parte de ellos en lugares de muy difícil acceso. En el caso de Librán, el camino hasta las pinturas obliga a recorrer bosques y senderos de ensueño, aunque la orografía es abrupta y un tramo del recorrido no es apto para cualquier visitante. La zona se localiza en el desfiladero de Bustillo, excavado por el río Primout, afluente del Sil, en las cuarcitas de Vega de Espinareda, entre las poblaciones de Librán y Pardamaza, pertenecientes al Ayuntamiento de Toreno. El paisaje deja ver grandes escarpes rocosos.
La garganta está compuesta por numerosos farallones cuarcíticos, que han sido modelados por las aguas fluviales con el paso de los años. Ésta es la razón por la que se han formado pequeños abrigos que son en los que se sitúan las representaciones, salvo en dos de los casos, en los que las pinturas se encuentran directamente sobre el farallón.

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