El patrimonio de Castilla y León

Página dedicada al estado del patrimonio histórico y cultural de Castilla y León

martes, 9 de octubre de 2007

Artículo de opinión

SAN MIGUEL DE ESCADA, UNA ESPERA SINE DIE
José Ignacio Martín Benito *

EN PLENO SIGLO siglo XXI la Junta de Castilla y León mantiene a determinados monumentos en condiciones del siglo XIX. Para su propia desgracia, San Miguel de Escalada es el paradigma del abandono y del olvido permanente de una administración que, como el dios Jano, mira en dos direcciones, pero en sentido contrario.
No hay luz en el monasterio mozárabe. Parece como si el tiempo se hubiera parado en el cenobio del Esla, pero no; es sólo un espejismo: las cámaras digitales, los vehículos motorizados y la indumentaria de los turistas, nos recuerdan en qué época estamos. En la era de internet y de las nuevas tecnologías, Escalada sigue todavía sin fluido eléctrico. Y eso que ya, en octubre de 2003, el grupo popular en las Cortes Regionales aseguró, a través del señor González Núñez, que la Junta de Castilla y León iba a dotar de suministro de energía eléctrica y agua al monumento. Eso sí, no puso fecha, por lo que cuatro años después todavía seguimos esperando.
El ayuntamiento de Gradefes no ha querido esperar tanto y ha llevado la luz a escasos 70 metros del inmueble. La Junta, mientras, debe estar deshojando la margarita del enganche.
Algo similar ocurre con la apertura de un espacio museístico para albergar las piezas arqueológicas del monasterio. La anterior consejera de Cultura, Silvia Clemente, se comprometió en el pleno de las Cortes del 7 de febrero de 2005 a abrir dicho espacio en el Panteón de los Abades y a crear un centro de recepción de visitantes. Todo un brindis al sol del Esla.

Ahora ha habido -y van tres- una nueva promesa. Esta vez a cargo del procurador por León y alcalde de Toreno, Pedro Muñoz. «La Junta -ha dicho- está trabajando en ello» y ha fijado el horizonte en 2009. Prórroga sobre prórroga. Atentos pues. Los años transcurren mansamente para la administración regional. Hoy por hoy, los problemas de Escalada, que son muchos, incluidos los florecidos tejados y los muros arqueológicos desmoronados, tendrán que esperar sine die.
Pero, ya hemos dicho que la titular de gestión del edificio -la Junta- mira en dos direcciones. Por un lado, a raíz del anuncio del presidente Herrera en el discurso de investidura, quiere lanzar la «marca Castilla y León», con el patrimonio cultural por bandera. Por otro, en una mirada retrospectiva, se pregunta qué hacer con tantos monumentos singulares, con tantos inmuebles abandonados; olvidados durante años y años por una gestión de campanario, de relumbrón, de «botafumeiro» permanente.
Y es que es preciso ejercitar la memoria. Mientras se caían las aras de San Miguel de Escalada, se precipitaba una gárgola de la catedral de León, se fracturaba una columna en Peñalba y los cacos comenzaban a hacer el agosto en El Bierzo. Para mayor desgracia, el dominó se extendía a la vecina Zamora y, siguiendo la estela de la «pulcra», un bolo de la espadaña de la Colegiata toresana ha caído sobre el asfalto. En medio de tanto infortunio se descubrió el pastel en Toro. La Junta no había actuado por pereza, por desidia o, simplemente, por olvido. Y eso que a la Comisión Territorial de Patrimonio había llegado el informe de un prestigioso técnico alertando del mal estado del monumento románico.
No será por no avisar. El 4 de enero de 2006 ya advertimos en Ponferrada sobre el potencial riesgo de robo que corrían los relieves de la ermita de San Pedro de Montes. Los oídos sordos de los responsables de Patrimonio llevaron al expolio conocido en marzo de 2007. Los procuradores socialistas venimos advirtiendo de los riesgos de Escalada en lo referente a su seguridad y de la falta de una política de promoción del monumento: la principal joya del arte mozárabe español.
Pero los responsables de la administración regional bastante tienen con acusarnos de «demagogos», como para preocuparse de relanzar y poner en valor el monasterio del Esla. Con la situación actual del monumento, como escaparate de la atención que la Junta presta a su patrimonio cultural, difícil tiene el presidente Herrera acuñar la «marca Castilla y León». Para acuñar es preciso tener una ceca donde emitir dicha marca; es menester también tener materia prima en buenas condiciones. De lo contrario, lo que se muestra en estado deficiente y se tiene al albur del tiempo y sus caprichos, puede ocasionar el efecto contrario al deseado. Una mala imagen tarda mucho en recuperar la credibilidad y, hoy por hoy, Escalada es un teatro de operaciones. La Junta ha cercenado un decálogo de actuaciones para el monasterio de San Miguel propuesto por el Partido Socialista, dejando «sine die» sus propias promesas incumplidas.

* Publicado en El Diario de León, 8 octubre 2007

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